Incontinencia:

Incontinencia Facts

La incontinencia, o sea la pérdida del control de la vejiga o de los intestinos, es un síntoma — no una enfermedad propiamente dicha. La incontinencia puede deberse a una amplia variedad de trastornos, incluso los defectos de nacimiento, las operaciones sobre la región pelviana, las lesiones de la región pelviana y de la médula espinal, las enfermedades neurológicas, la esclerosis múltiple, la poliomielitis, las infecciones y los cambios degenerativos asociados con la edad. También puede deberse al embarazo y al parto.

La incontinencia es un problema del aparato urinario, que está compuesto de los dos riñones, dos uréteres, la vejiga y la uretra. Los riñones extraen los productos de desecho de la sangre y producen orina en forma continua. Los uréteres son tubos musculosos que llevan la orina de los riñones a la vejiga, donde se acumula hasta que se vierte fuera del cuerpo por la uretra, otro tubo. La actividad de la uretra está controlada por un músculo llamado esfínter. Si bien no es parte del aparato urinario puede desempeñar un papel en la incontinencia.

En circunstancias normales, la orina producida continuamente por los riñones se acumula en la vejiga hasta un momento conveniente para orinar. Cuando alguna parte del aparato urinario no funciona correctamente, puede haber incontinencia.

Según un publicación reciente de la Agencia de Política e Investigación de la Atención a la Salud [Agency for Health Care Policy and Research) titulada Clinical Practice Guidelines on Urinary Incontinence in Adults [Directrices para la práctica clínica en materia de incontinencia urinaria en adultos] hay en este país 13 millones de personas con incontinencia, de las cuales el 85% son mujeres. Se calcula que una de cada cuatro mujeres de 30 a 59 años de edad han experimentado episodios de incontinencia urinaria. Este trastorno afecta a niños y a adolescentes jóvenes, pero el mayor número de personas afectadas son las personas de edad avanzada. El 50% ó más de las personas de edad avanzada que viven en su casa o en establecimientos de atención a largo plazo sufren de incontinencia. La personas afectadas pueden experimentar tanto molestias emocionales como físicas. Muchas de las personas afectadas por pérdida de control de la vejiga o los intestinos se aíslan por temor al ridículo y sufren una pérdida de la propia estima. A los adultos frecuentemente les resulta imposible encontrar empleo.

 

    
Updated: Aug.06.2007